TEJEDA

En el centro de la isla, y desde casi todos los puntos del municipio de Tejeda se pueden contemplar los símbolos geológicos de la isla: el Roque Nublo (1.813 m), y el Roque Bentaiga, centro religioso prehispánico. Estas cumbres coronan la gran depresión de Tejeda, surgida de una inmensa caldera de hundimiento, labrada por las aguas e inundada por volcanes, sobre la que se levanta una montaña coronada por diversos roques, además de los citados. Este espectacular pasaje fue bautizado por Miguel de Unamuno como la “tempestad petrificada”.

El entorno cuenta con grandes bosques de pino canario, la mayoría de repoblación dado que las necesidades madereras para la construcción y sobre todo la navegación hicieron desaparecer casi por completo la corona forestal de la isla. De ahí que queden numerosos hornos para obtener la pez, resina del pino utilizada para calafatear los barcos que atravesaron el Atlántico o explotaron las pesquerías de la costa canario-sahariana. Tras la conquista y ocupando los espacios restados al pinar, se ha extendido una enorme colonia de almendros que cubren de colorido tras el invierno este agreste paisaje. La gran producción de almendras silvestres da lugar a una excelente repostería que encuentra su exponente en los mazapanes y el bienmesabe.