SANTA LUCÍA DE TIRAJANA

La Villa de Santa Lucía de Tirajana se ubica en el interior del municipio, en un entorno agrícola que forma un gran oasis en el centro de las escarpadas laderas de la caldera de las Tirajanas, con hermosos palmerales y zonas de cultivo en El Ingenio y la Sorrueda.

En el pueblo encontramos un museo privado de restos prehispánicos, el Museo de El Hao, así como salas dedicadas a la etnografía, botánica y zoología del lugar. Además, en las tiendas de este núcleo se pueden adquirir buenas aceitunas aliñadas y licor de mejunje. En dirección hacia la costa sobresale un roque, Ansite, la fortaleza donde Bentejuí y los suyos soportaron el último sitio frente a las tropas castellanas, antes de que se rindieran el 29 de abril de 1483 y se diera por terminada la conquista de la Isla. Bentejuí y su faicán o sacerdote no se entregaron, sino que decidieron arrojarse al vacío gritando “Atis Tirma”, grito aborigen cuyo significado está sujeto a numerosas teorías de variada significación y veracidad. En este entorno de riscos, roques y precipitados barrancos, el visitante puede sentir el contacto con el espíritu más telúrico de Gran Canaria, tanto por la espectacularidad del entorno como por ser la zona de la isla menos transformada por el hombre.

Junto a la costa de Santa Lucía hallamos tres núcleos que han se han desarrollado progresivamente: Vecindario, Sardina y Doctoral, conformándose en una de las más pujantes zonas de la isla. Ya en el litoral se encuentra Pozo Izquierdo, donde cada año se celebran en agosto las pruebas del Mundial de Windsurf.