INGENIO

Ingenio es un municipio del Sureste de la isla de Gran Canaria. Se encuentra situado en una pendiente a 310 metros de altitud sobre el nivel del mar. Tiene una superficie de 38 Km cuadrados, ocupando el décimo tercer lugar en cuanto a superficie total de la isla. El espacio ocupado por Ingenio tiene forma triangular y sus límites lo forman el Barranco del Draguillo al norte, que sirve de divisoria con el municipio de Telde, y al sur el Barranco de Guayadeque que establece los límites con Agüimes.

Constituye un largo interfluvio, a modo de suave rampa, incidida por el barranco de Guayadeque. Esta rampa está formada por materiales basálticos a modo de coladas lávicas y mantos piroclásticos. La roca basáltica queda interrumpida por una amplia terraza aluvial antes de llegar a la costa. La costa presenta una morfología lineal, extendiéndose unos tres kilómetros, en los que la ausencia de acantilados y de accidentes lineales es la nota predominante.

El crecimiento demográfico en este municipio ha sido constante en los últimos años. Sólo los municipios de Las Palmas de Gran Canaria, Telde, Santa Lucía de Tirajana, Gáldar y Arucas superan el número poblacional de Ingenio. En los años 60, se registra el mayor incremento demográfico, basado en la llegada de un buen número de trabajadores del sector servicios y construcción, impulsados por el desarrollo económico del sur de Gran Canaria. Ingenio goza de excelentes comunicaciones con el exterior, puesto que en este municipio está ubicado el aeropuerto. Asimismo tiene una situación privilegiada por su cercanía a la zona turística de la isla.

Debemos destacar la estampa sureña de Ingenio, con su blanco caserío trepando por la loma, en la que se inicia la subida por la vertiente sudeste de Gran Canaria hacia las Cabezadas de Guayadeque. Ingenio es el pueblo artesano por excelencia, pues su fama y perfección ocuparon los tejidos de la palma: cestos, esteras, bolsos, capachos, escobas y otros útiles, hoy su industria artesana está representada por los bellos calados típicos de Gran Canaria ejecutados con exquisita pulcridad, hasta el extremo de ser el único lugar de la provincia donde aún se confeccionan los trabajos bordados en oro.